La marcha olímpica…contra la inseguridad.

 

Zócalo, Cd. de México.

Zócalo, Cd. de México.

 

 

Hace cuatro años, miles y miles de personas salieron a las calles de la Ciudad de México, a pedir una sola cosa: que se acabe la inseguridad. Si bien esta marcha obedecía también a intereses políticos de otra índole y fue disparada por la repentina muerte de Mariana Levy (actriz y conductora) cuya madre aparecía en spots televisivos de Mexico Unido Contra la Delincuencia A.C., diciendo ya basta con lágrimas en los ojos, lo cierto era que la gente se identificó porque todos tenían al menos un conocido o un familiar que había sido víctima de la delincuencia.

El sábado, me reuní con unos compañeros a realizar un documental sobre el “Choque Cultural” que le ocasiona a un europeo visitar México. Su nombre era Milán, de República Checa, tenía 26 años, bastante alto, rubio medio, ojos verdes, cara de “no sé que pasa aquí”, y mucha intención de perfeccionar el castellano. Nos contó la bienvenida que le dieron unos criminales, lo aventaron en el tren ligero, forcejearon con él, y casi sin darse cuenta, le extrajeron la cartera del bolsillo derecho de su pantalón. Milán perdió sus tarjetas de credito, su visa, su dinero, la credencial de la escuela, y otras cosas más. Toda su vida, arrebatada en un instante. ¿Los ladrones? Nadie los vió.

 

Milán acudió, como buen europeo, a la estación de policía, entiéndase el Ministerio Público a levantar un acta por robo. En el Ministerio Público, esperó por horas. Tomó uno o tres cafés, se levantó, se sentó, caminó, y entonces lo atendieron. La autoridad le dijo que tenía “de dos sopas” o levantaba un acta por robo y regresaba al M.P. varias veces para realizar largos trámites e identificar a los posibles ladrones, o levantaba un acta por pérdida. -Le recomiedo decir que usted la perdió joven-esas cosas nunca las ecuentran. Milan con el ceño fruncido ante la indiferencia de los policías, la reportó como perdida y regresó a su casa. Tuvo que pedir prestado a la familia que lo había hospedado hasta que llegaran sus trajetas de nuevo. -Fue horrible, me arrepiento de haber venido a México.-dice Milan.

 

Mi hermano caminaba sobre la cuadra de mi casa cuando tres tipos se le acercaron. Aún no entiendo cómo pero mi mamá lo alcanzó a ver por la ventana y le dijo a mi papá que saliera de inmediato a ayudarle  a mi hermano a quitárselos de encima. Siendo mi papá muy corpulento y malencarado, amenazó a los tipos y ellos terminaron por ceder. Se fueron y mi hermano quedó libre. Pero esa no ha sido su única vez. Algún otro día un tipo viejo, canoso, y feo lo intentó asaltar. Le dijo que le diera todo lo que traía de una o si no le clavaba una navaja. Mi hermano, quien es bastante ágil ya que practica parkour, se fue corriendo y pasó por encima del cofre de un auto que casi lo atropella. El criminal no le pudo aguantar el paso, pero el susto nadie se lo quitó.

Unos padres angustiados. Un niño secuestrado. Pidieron el rescate para el 30 de agosto, durante la marcha contra la inseguridad. Un cinismo. Una desfachatez. Un “no me importa”. Los padres negociaron, y de 500 mil pesos, la suma pudo mantenerse en menos de 100 mil. Su hijo entregado. El zócalo con las luces de miles de velas y las campanas repicando.

 

Tal como los juegos olímpicos, las personas se unen en pro de un buen deseo. Pudimos observarlo en Beijing. Las rusas y georgianas compitiendo. No se golpeaban porque sus países estuvieran en guerra. El espiritú de las olimpiadas era, un sólo sueño. Tal como la Human Race de Nike. Todos corriendo por la humanidad. Puro romanticismo porque Rusia esta desvastando Georgia, y USA no ha retirado todas las tropas de Iraq. Colombia tiene miles de secuestros día a día. México ha tenido la cifra más alta de muertes violentas en los últimos años. 

 

La marcha, este año, fue disparada por una muerte súbita e inesperada de un hijo de 14 años de los Martí. Una de las familias más acaudaladas de México, tanto, que Joaquín López Dóriga desde China, hizo una gran cápsula indicando lo que había sucedido, y diciendo una frase memorable. “Con esta muerte, con este asesinato, hoy todos morimos un poco.” ¿Mueren también cuando a la señora Chole que vende en la esquina tamales, le roban lo poco que trae? ¿Mueren cada que matan a una mujer en Ciudad Juárez? Yo siento que he muerto 389 veces. Pero JLPD siente que muere, cuando matan a uno de los más juniors del país.

 

Sé que hubo una muerte humana. La dignidad humana no se presta a discusión. Entonces, ¿Por qué conmovernos por la muerte de uno, si han muerto millones? Millones que no tienen un apellido importante, que no figuran en las empresas más importantes de México, cuyas caras nunca han aparecido en una revista de socialités , millones que no saben ni escribir su nombre, millones que por su condición han sido abusados, flagelados, y humillados por criminales cobardes. Esos son los que importan.

 

 

laura z

"Laura Zapata"

 

 

“Laurita Zapata”, quien fuera secuestrada hace algunos años, asistió a la marcha, como muchos de sus amigos actores y actrices. A las 9am, el programa de “HOY” transmitía quiénes de sus compañeros habían asistido. Se reían, platicaban. Comentaban. Dijeron muy seriecitas a la cámara que “ya se acabe la violencia porfis”. Mientras, los criminales han de ver lo que la ciudadanía hace y se caen para atrás de la risa.

 

En fin. Tal como las olimpiadas, estas marchas se quedan en puros buenos deseos. Nos vemos en 2012, para la marcha “Englobemos México”, donde propongo, se avienten millones de globos blancos al cielo, para tapar el sol con un dedo.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s