I see you not.

Mi taxista de hoy, no tenía un ojo.

Era un señor grande, bonachón y alegre. Se gana la vida de esa forma porque “no hay de otra”.

Le gusta el football, y cuando mira el retrovisor, parece que voltea a verte.

Pero ve sólo el retrovisor. Su otro ojo no existe.

Imagina que la vida cambie. Quiere que se acabe la corrupción y “pueda encontrar un trabajo más decente.”

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