Archivo mensual: abril 2010

En el 2000

En el 2000 era yo una chavita de dieciseis años que entraba a la prepa. Usaba el cabello súper corto, casi tipo hombre, usaba “cucas” en el cabello y sonreía la mayor parte del tiempo. Lo último no ha cambiado.

Me tocó vivir el cambio 99/2000 o el Y2K que tánto temían todos. Mi mamá compró dos blusas con un “Y2K” estampado por todos lados y tazas que decían “2000 Once in a lifetime”. Tuve más de dos conocidos que tuvieron que pasar la noche de año en su trabajo porque las computadoras nos iban a regresar un siglo en el pasado y así. Nada de eso sucedió y todos pudimos seguir viviendo en paz.

Vi el primer Big Brother que puso de moda la palabra “güey”, conocí a mis amigos de la preparatoria y aún frecuento a varios de ellos. Me divertí,  perdí al mejor amigo que he tenido en la vida, y tuve mis primeros encuentros con la realidad. A la mitad de la prepa lidiaba con un tipo que me molestaba de día y de noche, ya lo había hecho en la secundaria y para mi mala fortuna se metió a la misma prepa que yo. Me enseñaron a enfrentar los problemas, reí, lloré, y viví la mejor etapa de mi vida adolescente.

Escuchaba a Natalia Lafourcade, a Hanson, Linkin Park, Evanescence, visitaba las tiendas de Kitty, iba al cine cada viernes, me encaprichaba con la ropa de marca y embarcaba a mi mamá con unos miles en las tiendas departamentales. Amaba usar uniforme en la escuela y no tenerme que preocupar diario de qué me iba a poner, usaba brackets y eventualmente me creció el cabello hasta la altura de los hombros. Hacía bromas pesadas y como siempre, me llevaba casi con puros hombres. Tuve un primer novio (al que corté) y con quien sólo duré 7 días.

Daba todo por mis amigos y me encantaba quedarme en el cafecito de enfrente después de la escuela. Hablaba de todo y de nada, quería ser modelo y recortaba todos los anuncios de L’Oreal de Mila Jovovich. Iba a los castings, en todos recibía la misma respuesta: ‘Nosotros te llamamos’ ó ‘Bonita cara pero poca altura’. No me rendí pronto, después entré a la escuela de teatro donde comprendí que todos ahí estábamos locos. Aventaban sillas, montaban sketches de funerales, violaciones, y otras situaciones más bizarras.

Viajé con mis amigas y recorrí azoteas con otra. De esa aventura me hice una herida de todo el lado izquierdo de la cara al brincar de una azotea a otra y chocar con un cable de luz que estaba atorado al techo de la casa en cuestión. Lloraba porque ya no iba a ser bonita, pero no hubo efectos secundarios de ese accidente ( más que la vergüenza de que todos se enteraran de tal travesura).

Mi mejor amiga se enamoró de un marine, usó su zapato como teléfono celular en una borrachera, y cantaba en español “Jenny from the block”. De pronto entré a la universidad donde conocí a personas totalmente diferentes y me encontré perdida en un mundo social donde no quería estar. Pronto encontré ‘almas viejas’ como la mía y de ahí hice amigas que durán hasta este día.

De todo esto, desde el 2000 ya han pasado diez años. No puedo creerlo, se ha pasado rapidísimo. Es verdad lo que dicen, “la vida es como neblina”, un día estás aquí y el que sigue ya pasaron diez años. La verdad es que hay días que la melancolía me sorprende y quisiera regresar a esos tiempos en donde la escuela y mis amigos era lo único que me “preocupaba”.

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