El chofer de microbús también es humano

(Aunque no parezca)

Este es un fragmento de conversación entre dos conductores de microbús escuchado por la autora de este espacio entre las 19:00 y las 20:00 horas del día 5 de enero de 2011. La presente pretende mostrar que los microbuseros:

Son hombres de familia

-Güey, ¿Ya fuiste a lo de los reyes?
-Noo, güey.
-No mames, ¿Y esta es tu última vuelta?
-No mano, es la primera. ¿Tu ya tienes lo de los reyes?
-¡Sí güey!- ríe y levanta una bolsa que trae en las manos – Hasta a mi vieja le va a tocar reyes- muestra una muñeca “india” comprada fuera del metro.
-¿Pero qué compraste cabrón?
-Unas mamadas, dos muñecos originales, traen la mamada para que rompan la pared, la mamada de las escaleras, y una bolsona de dulces, y todo lo compré en la Aurrerá, bien barato, dos cuarenta.
-¡Ahh! – pone cara de asombro- sí estuvo bien, cabrón- yo iba a ir al tianguis este pero me da miedo que por ahorrarme unos varos me bajen lo que compré…

-Pues sí güey pa’ ahorrarte veinte varos mejor vas a la bodega.
-Pos no te ahorras veinte varos, pero bueno.

Buscan superarse

-Ya me estoy hartando güey, estoy pensando en ya irme.
-¿Pa’l otro lado?
-Sii, güey. ¿Te acuerdas de Chuchín?
-Sí.
-Ah, pues ese cabrón ya todos sus hermanos se fueron, y uno de ellos me decía, “vente conmigo cabrón”, y él esta en Miami.
-¡Nahh! ¿Apoco ese cabrón ya anda por allá?
-Ya güey, ahorita va a hacer como medio año de que está allá.
-Pos ni sabía, yo…

-¿Tú nunca has pensado en irte güey?
-Noo- dice con la voz de carraspera-está muy cabrón.
-¿Eres feliz aquí?
-Pues aquí también está cabrón güey pero me da puto irme, la neta.
-Pues el Miguel se fue con todo y su vieja, y ya cruzaron.
-¿Ya llegaron?
-Ya güey, hace un rato y le va muy bien por lo que sé.
-No güey, yo no me atrevo la verdad.
-Yo sí, a ver si en este año junto “los ochenta” que me pide y me voy.

Son tentados

-Y mi vieja me dijo, “Si llegas tarde olvídate de mí”
-Ah, no mames.
-¡Sí güey!
-¿Cuánto llevas de casado?
-Pus, ocho años entre comillas güey por aquello de la separación.
-Nah, ocho años son ocho años.
-¿Pus sí verdad?
-Pero es que ese día, te digo, estaba la Lina, y nos dijo, “yo podré ser cariñosa contigo pero no significa que quiera que me cojas”, pero no mames güey, frente a su esposo traía una minifalda y se le veía la raya de la tanga.
-Oye, y aquí entre nos, ¿Tu sí le dabas?
-Mira güey te voy a decir algo- se acercan para confiarse el secreto- la neta está muy bien, pero ya se ve una señora. Aparte como ella mantiene a su cabrón por eso el pendejo ese no dice nada.
-Pues sí, así como, por eso la deja andar de puta.
-Pus sí.

Luchan contra sus demonios

-Sí mano, ya andaba yo muy mal. Ya chupaba diario güey, salía de aquí en la noche a chupar y al otro día venía yo crudo a hacer las vueltas.
-No mames.
-Sí cabrón, no sabes al otro día qué mal me sentía para trabajar.
-¿Pero ya no tomas tanto o sí?
-No ya no le pego, ya hace tres meses que no.
-¿Y que chupabas? ¿Cervezas nomás?
-Sí, y lo que hubiera.
-No mames. Yo ya hace un rato que no le pego a mi vieja.
-Sí güey no mames. No le pegues.
-No ya llevo como seis meses, ahí voy güey.
-Es que eso está cabrón, pus lucha güey, no lo hagas.

Lidian con los fantasmas de los ex

-Estábamos sentados en la banqueta, chupando, que disque festejando “el último martes del año” cabrón- ríe.
-¿Cómo crees?
-Sí güey, pero casi me sueltan un plomazo. Llegó el Beto, que según él me iba a dar en mi madre, y yo le dije, “chinga tu madre”, pero ya estábamos bien pedos cabrón, y por fin fue mi vieja la que lo tranquilizó.
-¡Ya! ¿Y no te pones celoso güey?
-¡Pues sí cabrón! Pero era que ella lo calmara o que me dieran el plomazo.
-¡Eso sí!- rien – ¿Pero ya nada o sí?
-No cabrón, ella es MI vieja. Y de nadie más.

Buscan independizarse

-Por eso ya me quiero cambiar güey.
-Pero si tu vives bien ahí, ¿No?
-Pus sí güey pero con mi cuñadita- suelta una expresión de disgusto.
-Pero no ahí con ella, ¿O sí? Aparte no se mete con ustedes ¿No?
-Pues disque güey, luego nomás se juntan, y no me hace gracia, luego me peleo con mi vieja.
-Ah, pus sí. Yo también quisiera salirme güey.
-Pero si tu vives con tu jefa, ¿No?
-Sí. Yo arriba y ella abajo, pero no es lo mismo que estar solo con mi vieja y los chavos.
-Pues eso si, pero tu jefa no te cobra renta cabrón.
-Pus no pero hay que soportarla.
Ríen.

Tienen amigos

-¿Qué crees? Que el chipil consiguió trabajo en el “Tejabán”. ¡Es el barman!
-¡Órale! ¿Apoco? ¿Y como le hizo para conseguir ese trabajo?
-Pues no se güey pero dice que nos va a invitar a chupar, que los viernes se pone bien.
-Pus hay que ir güey, seguro que algo bueno sale.
-Pus trae así de viejas- dice emocionado- se coge con muchas.
-¿Es soltero?
-Pus sí.
-Pus sí, y no tiene ganas de casarse, ¿Verdad?
-Pus no cabrón, ya parece.

Después de esto, notaron que yo venía más clavada en la plática que ellos, y justo llegaba mi momento de descender de la unidad. Me acerqué un poco al conductor y le pedí que me dejara bajando el puente, a lo que respondió: “Con todo gusto mi reina.” El amigo me veía raro, como con complicidad y risa por las desafortunadas líneas que les había escuchado mencionar. Cuando iba bajando los escalones me dijo “Felicidades ¿Eh? Bonito año que la pases muy bien”. A lo que respondí “Igualmente”, mientras terminaba de abandonar el camión. Eso sí con una sonrisa en la cara por la divertida que me di escuchando las aventuras de este par.

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